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Crear productos pensando en la experiencia de compra

10/9/2012  © Ineedit / José Antonio Gago

 

Cada vez tenemos mas asumido que, a la hora de crear nuevos productos, es vital pensar en la experiencia de uso que estos deben producir en el usuario, pero es muy poco habitual que durante la definición de estos nuevos productos se piense en la experiencia de compra.

A lo largo de nuestra trayectoria profesional, definiendo y creando productos para diversas marcas y sectores, hemos visto la importancia que tiene pensar, ya desde el inicio, como va a ser la experiencia de compra y como va a estar expuesto el producto en los puntos de venta. El punto de venta es el momento en el que el usuario entra en contacto con nuestro producto, el lugar donde debe llevarse a cabo el “enamoramiento” que desemboque en la compra. Podemos tener el mejor producto del mundo, pero si no conseguimos trasmitirlo y establecer vínculos emocionales con el usuario en el punto de venta, difícilmente subsistiremos.

Invertir tiempo y recursos económicos en desarrollar funciones y atributos que el usuario no va a percibir durante el proceso de compra, es uno de los errores mas habituales. Se debe pensar desde el inicio en como será la experiencia de compra, de qué forma se trasmitirán los valores de la marca, los atributos del producto, y como se proporcionará un avance de la experiencia de uso. De este modo trabajaremos enfocados en desarrollar aspectos que nos otorguen ventajas competitivas y nos ayudará a definir productos mejor alineados con las necesidades del usuario.

Obviamente, este enfoque nos lleva a un replanteamiento total de las relaciones entre las marcas y los puntos de venta, un fenómeno que ya hace algún tiempo que hemos comenzado a ver de la mano de las marcas mas pioneras en esta visión.

Buenos ejemplos de la aplicación de esta corriente son Nespresso y Apple, en los que resulta obvio que se ha diseñado todo el proceso de relación con el usuario, donde los productos físicos que ofrecen al usuario son solo el primer link de conexión entre el usuario y la marca, a partir del cual se vertebra todo un universo de servicios y accesorios. En el otro lado podemos poner el ejemplo de Philips, que concibe y desarrolla productos muy acertados, totalmente dirigidos a crear una inmejorable experiencia de uso (televisores Ambilight, despertadores que simulan amaneceres, lámparas LED que crean ambientes, etc…) pero que no han conseguido crear una buena experiencia de compra, en la que los usuarios puedan “enamorarse” de sus creaciones.

Opinión